El centro histórico de la ciudad de Chihuahua comienza su edificación cuando un 12 de octubre de 1709, el gobernador de la Nueva Vizcaya, Antonio de Deza y Ulloa señala con el dedo índice de su mano apuntando al suelo el lugar en que se establecerá la cabecera del Real de Minas de San Francisco de Cuéllar, después de contar su propio voto para desempatar la elección y fundar lo que ahora es la ciudad de Chihuahua.
Esa escena es representada por una estatua del mismo gobernador justo enfrente de la Catedral, templo sede de la Iglesia Católica durante la Colonia, rodeada también por la Plaza de Armas y el Palacio del Ayuntamiento.
En un breve recorrido, se visita al Ángel de la Independencia en la Plaza Mayor frente al Palacio de Gobierno sobre la Avenida Venustiano Carranza, a través de la calle Libertad con sus establecimientos de ropa, zapatos, comida, etc., y la calle Guadalupe Victoria, éstas últimas sumidas en un ambiente hospitalario y alegre como lo es una tarde en la ciudad de Chihuahua.